Todo comenzó hace unos meses como un rumor, pero poco a poco la información fue tomando forma, gracias a que un concesionario de Mazda en Canadá filtrara algunos documentos. Hablamos de la posibilidad de que la armadora japonesa tenga una versión con turbocompresor de la CX-5, que se dice ya es una realidad para el mercado japonés.

 

Y es que para el modelo 2019 la marca de Hiroshima pretendería leves cambios para su SUV, que además de sutiles variaciones estéticas prevé la inclusión de un motor turboaspirado, mismo que compartiría con la CX-9 y a su vez con el Mazda 6.

 

Este propulsor desarrollaría una potencia de 228 hp, así como torque de 310 lb.pie, el cual sería entregado desde las 2 mil vueltas del cigüeñal por minuto. Pero no sería la única variante, pues se incluiría como equipamiento de serie al sistema G-Vectoring Control Plus, que mejoraría el desempeño del vehículo al salir de las curvas.

 

El mercado nipón sería el primero en recibir esta serie de mejoras, pero también contarán con una edición especial llamada “Exclusive Mode”, que además de lo antes mencionado tendría materiales premium, como piel Nappa en los asientos, volante y paneles de puertas y ornamentaciones de madera real a lo largo y ancho de toda la cabina.

 

También habría un monitor de visión panorámica, detector de peatones, un nuevo panel de aire acondicionado rediseñado y un sistema de infoentretenimiento con interfaz para compatibilidad con sistemas Android Auto y Apple CarPlay.

 

La versión actual de la Mazda CX-5 se ofrece en 120 países y se estima que esta serie de mejoras llegará a la mayoría de ellos, incluyendo Norteamérica, donde México figura entre las opciones. Se dice que a nuestro mercado arribaría hasta el segundo semestre el año 2019.